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7 cubresuelos para jardines y maceteros

17/ 03/ 2018
Lecturas 360

Las superficies de los jardines siempre lucen mejor cuando tienen plantas tapizantes o cubresuelos, porque evita que la tierra esté expuesta y ayuda a mantener la humedad por más tiempo. Hace un tiempo hice un post sobre jardines sin césped y mencioné algunos cubresuelos, pero esta semana les mostraré específicamente varios para que los puedan incorporar en sus jardines o maceteros junto a otras plantas y le den otro aire a sus arreglos.

Oreja de ratón plateado

Para jardineras en altura, la “Oreja de ratón plateado” (Dichondra argentea) es una buena elección para diseñar el jardín, porque sus largas ramas pueden crecer formando una especie de “cascada”. Para darle forma a éste cubresuelos tipo hiedra, hay que acomodarlas, hacer pequeñas podas para conservar las ramas con crecimiento hacia adelante y lograr este lindo aspecto. Se debe regar humedeciendo la tierra en profundidad, sin inundar, y dejar que se seque la tierra antes de regar de nuevo. En cuanto a la orientación, ideal al sol pero tolera la semisombra.

Ajuga, para lugares sombríos

Esta planta es muy resistente y eficiente para colonizar el suelo, se llama Ajuga y existe en color morado (Ajuga reptans atropurpurea), verde (Ajuga reptans), rosada (Ajuga reptans var aurea) y blanca (Ajuga reptans variegata). Sus hojas se parecen a la lechuga, de hecho se le llama Lechuguilla también. Es ideal para bordes y senderos, tienen una floración entre el morado, lila y un poco rosado dependiendo del tipo de Ajuga. Prefiere la sombra o semisombra y suelo húmedo. Aguanta el tránsito liviano, se recupera rápido en caso de falta de agua.

Festuca azul

Dentro de las plantas gramíneas, está la Festuca azul (Festuca glauca). Es un buen cubresuelo por su color verde azulado, me encanta cuando se asocia a tonos cobrizos o grises porque se acentúa su color. En grupos grandes, suaviza el entorno por su fino follaje y movimiento, como si fueran pompones de lana. Lo mejor de todo es que requieren poca agua para desarrollarse. De hecho con el frío se acentúa el color azulado de las hojas.

Su forma esférica permite delinear contornos fácilmente y como sugerencia, al combinarlo con chips de madera o gravillas rojizas, lograrán un contraste intenso y a la vez agreste, como para un jardín no tan formal.

Aquilegia

Como las plantas son seres vivos que van cambiando, podemos encontrar cubresuelos que en primavera o verano tienen flores altas y el resto del año se comportan como una planta baja tapizando el suelo, como la Aquilegia (Aquilegia sp.). Su floración es delicada, en colores rojos, rosados, blancos, amarillos y violeta.

Su flor es muy elegante, con forma de espuela por una razón, y es que está adaptada para que algunas mariposas puedan alimentarse, ¿qué les parece?. Hay que ubicarla en semisombra, con riego frecuente en verano, la idea es mantener el suelo fresco, húmedo y nutrido con humus.

Dymondia

Me encanta la Dimondia o “Alfombra de plata” (Dymondia margaretae), es un cubresuelo rastrero con rizomas, perenne, es super denso cuando se establece y tiene sus hojas verdes por el haz (cara superior) y gris por el envés (cara inferior), lo que finalmente le da un tono plateado al verla desde más lejos.

Cuando florece en primavera o con temperaturas tibias, esta superficie plateada se ve adornada con puntos amarillos que brillan en el día. Es una planta de clima mediterráneo, soporta pleno sol, escaso riego pero crece un poquito lento. Aún así vale la pena.

Suculentos cubresuelos

Siempre menciono a las plantas suculentas porque les encanta el clima de Santiago (y de la zona central en general). Con poco riego y a pleno sol, lo resisten super bien. En general, las que tienen crecimiento rastrero son recomendables como cubresuelo, tienen gran variedad de colores que van desde los verdes, azules, violeta, amarillos, rojizo y burdeo. Si la van a asociar con una planta en macetero, recuerden que deben tener las mismas necesidades de agua. Si no, una de las dos se enfermará o podría ser atacada por alguna plaga de hongos.

Para tapizar jardines son realmente preciosas, pudiendo convivir muchas especies en un mismo sector. Pueden diseñar bordes, senderos, jardineras o jardines aterrazados preparando el suelo para que tenga buen drenaje, o sea, con tierra, arena, grava y un poco de humus para nutrir. En jardines de rocallas lucen espectaculares y sobresalen las texturas para dar ese carácter árido pero entretenido.

El Colchón de novia

Comúnmente confundido con “musgo”, el Colchón de novia (Soleirolia soleirolii) es una una hierba perenne que se usa como cubresuelo en zonas sombrías. Tolera el clima templado pero no el sol directo, a los más semisombra. También necesita riego medio manteniendo el suelo con humedad. Con su aspecto esponjoso y frágil, luce maravilloso en áreas donde no se transite para no aplastarlo. Es perfecto para patios de luz, bajo la copa de árboles densos, en pasillos y en interior aireado.

Como su aspecto es neutro, combina perfecto en diseños minimalistas, con obras de arte o en jardines donde solo hay follaje verde. Pueden podarla para que siga la línea del diseño que elijan. Para reproducirla, es bien sencillo: pueden extraer trozos de la planta cuidando que tenga raíz y plantarlos en la zona a tapizar, manteniendo húmedo y nutrido el sustrato. Así, poco a poco se cubrirá la zona.

¿Les gustaría tener estos cubresuelos?

Estos siete ejemplos de cubresuelos que seleccioné para ustedes, sirven tanto para jardines como maceteros. Sin embargo, existen muchos otros que siempre se encuentran en la mayoría de los viveros. Creo que es mucho más decorativo tener maceteros tapizados y los jardines lucen más contundentes cuando se diseñan con cubresuelos. Vean cuál les gusta más y prueben en sus diseños. Comenten o escriban sus dudas, ¡hasta la próxima semana!

Ximena.



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Fuente: http://www.elblogdeldecorador.cl